45% de los argentinos ya usa IA. Si vos todavía no, estos datos te van a hacer repensar
En 2025, el Centro de Economía Política Argentina (CEPE), la Fundación Fundar y la Universidad Torcuato Di Tella publicaron la primera encuesta nacional de uso de inteligencia artificial en Argentina. No fue un relevamiento corporativo ni una estimación de consultora. Fue una medición directa sobre adultos argentinos, con metodología académica.
El número principal: el 45% de los adultos argentinos ya usa alguna herramienta de IA.
No es una adopción marginal. Casi la mitad de la población adulta del país ya interactuó con estas herramientas. Pero la encuesta no se detiene en ese número. Lo cruza con edad, nivel educativo e ingresos, y ahí aparece la historia real.
Quién usa y quién no
La brecha generacional es la más esperada pero no la más grande. La Generación Z llega al 64% de adopción. Los Millennials al 45%. La Generación X al 38.4%. Los Boomers al 29%.
La diferencia entre el grupo de mayor adopción y el de menor es de 35 puntos porcentuales. Es significativa, pero no es la brecha más pronunciada.
La brecha educativa supera a la generacional. El 61.7% de las personas con educación universitaria usa IA. El 29.5% de quienes no terminaron el secundario lo hace. Una distancia de más de 30 puntos que cruza con la generacional de maneras que se refuerzan mutuamente.
La brecha de ingresos es la tercera dimensión: 58.9% en el quintil de ingresos más altos, 45.3% en ingresos medios, 29.7% en ingresos bajos.
Lo que surge de cruzar esas tres variables es un patrón claro: la IA está siendo adoptada primero por quienes ya tienen más recursos, más educación y más acceso. No porque la herramienta sea inaccesible para los demás. Sino porque la capacitación para usarla bien todavía no llegó al resto.
Lo que diferencia al profesional que usa IA en su trabajo del que no es, en gran parte, haber encontrado la formación correcta.
El trabajo es donde más importa y donde menos se usa
El 45% de adopción general contrasta con un número que aparece más adelante en la encuesta y que cambia el optimismo inicial: solo el 27.5% de las personas empleadas usa IA en su trabajo.
Y ese 27.5% no opera en vacío: solo el 16% trabaja en organizaciones que tienen alguna estrategia de IA. El resto usa herramientas de forma informal, sin respaldo institucional, sin formación y sin integración sistemática a los flujos de trabajo.
Eso significa que la mayoría del uso actual de IA en Argentina es recreativo o experimental, no productivo. La persona que usó ChatGPT para buscar una receta o para hacer una pregunta curiosa cuenta en el 45%. Pero no está usando IA para hacer su trabajo mejor.
La distancia entre "usar IA" y "usar IA para trabajar mejor" es exactamente donde está la oportunidad para quien se forme hoy.
El contexto regional
La CEPAL publicó en 2025 el Índice de Infraestructura y Adopción de IA (ILIA) para América Latina. El número que más impacta: la región recibe el 1.12% de la inversión global en inteligencia artificial, a pesar de representar el 6.6% del producto bruto global.
No es que LATAM no produzca valor económico. Es que la inversión en la tecnología que está redefiniendo la economía global no llega en proporción. Eso crea una dependencia: la región consume herramientas de IA desarrolladas en otro lado, con otros idiomas, con otros contextos culturales y de negocio.
Para un profesional argentino, esa dependencia tiene una consecuencia práctica: las herramientas están en inglés, los ejemplos de uso están pensados para el mercado norteamericano o europeo, y la formación disponible raramente contempla el contexto local.
A pesar de eso, hay un movimiento. El Foro Económico Mundial registró un aumento del 356% en inscripciones a cursos de IA generativa en América Latina en 2024. El mercado de IA en la región llegó a USD 29.55 billones en 2025. Las proyecciones para 2034 estiman USD 504.71 billones.
El interés existe. La capacidad de formación de calidad en español y en contexto local todavía no acompaña ese interés.
La distancia entre "usar IA" y "usar IA para trabajar mejor" es exactamente donde está la oportunidad para quien se forme hoy.
La ventana de los que se mueven ahora
Hay un patrón histórico en la adopción de tecnologías transformadoras. En la curva de adopción, los que llegan en la fase de crecimiento temprano tienen ventaja sobre los que llegan en la masificación. No porque sean más inteligentes. Sino porque aprenden cuando todavía hay tiempo de experimentar, de cometer errores y de ajustar, antes de que la competencia los alcance.
Argentina está en esa fase para la IA. El 45% de adopción general con solo el 27.5% de uso laboral señala que la mayoría del potencial productivo está sin usar. Quien lo active primero en su industria o rubro tiene una ventaja que, por definición, no dura para siempre.
Los datos del CEPE-Fundar también muestran que la brecha educativa es la que más predice el uso laboral. No la generacional, no la de ingresos. La educativa. Lo que diferencia al profesional que usa IA en su trabajo del que no es, en gran parte, haber encontrado la formación correcta.
La IA está siendo adoptada primero por quienes ya tienen más recursos, más educación y más acceso. No porque la herramienta sea inaccesible para los demás. Sino porque la capacitación para usarla bien todavía no llegó al resto.
Lo que los datos no dicen pero implican
El informe del CEPE-Fundar no mide qué pasa con la productividad ni los ingresos de quienes adoptan IA frente a quienes no. Ese estudio todavía no existe para Argentina.
Pero los datos de otros mercados donde la adopción es más madura dan una idea. Los estudios contables que capacitaron a su equipo en IA desbloquearon 7 semanas de capacidad extra por empleado al año (Karbon, 2025). Los abogados que adoptaron IA ahorran entre 1 y 10 horas por semana (8am Report, 2026). Las PyMEs que implementaron estrategias de IA reportan un 40% de mejora en productividad en áreas específicas (Microsoft Argentina, 2025).
Esos números no van a ser idénticos en Argentina. Pero la dirección es la misma.
La adopción de IA en el trabajo no es un tema de futuro. Es un tema de 2026. El 45% de adopción general en Argentina ya lo confirma. La pregunta no es si la tecnología va a impactar al trabajo profesional. Ya lo está haciendo. La pregunta es si vas a estar del lado que sabe usarla o del lado que no.
Formarse en IA no requiere saber programar. No requiere entender algoritmos. Requiere entender cómo usar las herramientas disponibles hoy para las tareas reales de tu trabajo.
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